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1. ¿Si viste qué lindo Louis siempre tan contento?
2. El calor de estos días en Bogotá es irreal. Pero veámosle el lado positivo ¡podemos hacer coctelitos de verano!
3. En navidad, voy a hacer novenas. Y en las novenas voy a darles sorpresas a los invitados. ¿Pistas?
4. Y hablando de verano ¿no me podrá hacer alguien una surprise beach party?
5. Confesión: Yo no he logrado que los brownies me queden buenos.
6. A mí me tocó el caballito de palo, pero a mis hijos como sea les tiene que toca la vespa scooter.
7. Me estoy dejando crecer pelo sólo para poder hacerme esto.
8. El calendario del año entrante ya estuvo. Y no quiero una sola palabra acerca de mi obsesión con esas muñecas.
9. Los que están al tanto de los últimos acontecimientos de mi vida, entenderán que esta entrada me resulta especialmente conmovedora.
10. El nuevo cd de Scarllet Johansson: miti y miti. De diez canciones cinco son buenas, pero esta, sobretodo esta, me vuela la cabeza.

Photo by: {Katrina}

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1. Los mejores libros de colorear que jamás se le hayan ocurrido a alguien (en el fondo yo también odié mucho a Rapunzel)
2. Los cambios son esa cosa rara que nos da esperanza y nos hace levantarnos todos los días con más ganas.
3. Es el DYI más retador que haya visto. Pero son tan bonitos que justifican cualquier lumbago y ceguera de tanto coser.
4. Sí, qué le vamos a hacer, una más para las gatas.
5. Yogurt y snack. Dos palabras y ahí me tienen.
6. Porque yo, a mucha honra, todavía soy de las que usan mouse.
7. No hay álbum que espere yo con más ganas que el de Lisandro Aristimuño. Sobre todo después de haber visto esto ¿Es perfecto no?
8. Ya les había contado de mi amor irresoluto hacía los picnis ¿cierto? Bueno, el artículo justico para mí.
9. Una más para mi lista de debilidades.
10. Annie Hall, todos queremos vivir en Annie Hall.
11. De todas las libreticas que colecciono, las Rhodia que me regaló Javier tienen un lugar especial en mi corazón. Después de ver esto, las amé aún más.
12. Me doy el lujo de escribir que mis amigos son hit porque no soy importante y porque es mi cuaderno de garabatos. Por ejemplo, esta semana Javier le hizo post a su nueva adopción y Gualdroncito hizo el cover de una de las canciones más bonitas de Charly.
13. Ustedes me disculparán, pero es que no he podido superar Where the Wild Things Are.
14. Y es que quién lo logra, con tanto soundtrack precioso. La canción de Karen O, como para llorar (el mp3 descargable, cortesía de The Culture Of Me).

Photo by: The 10 cent designer

Eight days a week


Mañana Juandiego y yo cumplimos 916 días de estar juntos. Eso, mal contado, son como dos años y medio de probar recetas para no aburrirnos todas las noches con la misma comida. Nunca hemos estado cerca de la perfección porque con lo humano nos alcanza, pero ciertamente seremos dichosos (más aún) antes de que llegue ese día número mil, pues tenemos la certeza de que para ese entonces vamos a poder pelear hasta el amanecer por quién le quita la cobija a quién.

Porque lo que pasa es que Juandiego y yo no vivimos juntos. No vivimos juntos aunque ante el sistema médico de este país yo soy su señora esposa. No vivimos juntos a pesar de la carpeta que archivo rigurosamente cada mes y que guarda extractos bancarios de ambos, recibos del carro y facturas de compra. Y no vivimos juntos aún cuando tengo memorizadas con exactitud cuáles pares de medias son los que están próximos de botar.

Uno nunca sabe en qué momento empieza a encontrarle la poesía a tanta rutina junta. Uno no sabe cuándo cambió, con la misma emoción, los instantes de drama en el asiento de atrás del colectivo escuchando a Fiona Apple por la búsqueda de neveras que combinen con el horno microondas. Debe ser el encanto que hay en la convivencia hecha a punta de pellizcos. Debe ser la promesa de un domingo en cucharita.

El caso es que Juandiego y yo ya casi nos vamos a vivir juntos. Los fines de semana de los últimos meses los dedicamos a comprar enseres hogareños en espera de que se aprieten las tuercas que lo harán posible. Ya les contaremos todo a su debido tiempo. Claro yo que vivo diez años adelante ya estoy pensando en niños en la cocina y gnomos en el jardín. Serán esas cosas bobas que pasan cuando uno sabe que se ha enamorado y se ha enamorado para siempre.

Foto por mi querido Juan Felipe
de su serie de "Escenas de amor entre parejas anónimas" de la que Juandiego y yo somos felices de haber sido parte.


1. Gracias diosmío por tanta gente brillante en este planeta.
2. Book love que ya empezó la Feria del libro y eso, a pesar de tanto tarado, lo pone a uno feliz.
3. Y hablando de libros, ya sé con cuál haría yo mi retrato familiar.
4. Wallpapers, más wallpapers.
5. Yo siempre llegaba tarde a la oficina, pero ojalá fuera por tan nobles causas como estas.
6. Yo ya les conté también que los sanduchitos son mi media vida ¿cierto?
7. Juandiego y yo siempre hemos peleado acerca del tema acampar (él insiste, yo me niego rotundamente), pero debo reconocer que me hacen uno igual, yo le acampo donde sea.
8. El plato en la pared siempre me había parecido una costumbre tan de tía soltera que me repugnaba la idea, hasta que claro, los vi así tan bonitos.
9. Quiero esta carpeta con todas las fuerzas de mi corazón, así todos mis pendientes sean en efecto OMFG.
10. Uno la ve y maldice ese momento en el que se nos transfiguró todo el concepto.
11. Hace un par de meses caminábamos entre los anticuarios de Chapinero buscando matriuskas y de repente, zuas, pasó esto.
12. Esta es quizás la mejor noticia que me haya pasado Mer (claro, aparte de todo en tema de ‘le salvo a la vida a tu novio en un país extranjero’).
13. Ay, lo bellos tiempos aquellos en los que uno se tomaba la molestia de armar un cd-no-mp3.
14. Yo por ejemplo (si alguien todavía apreciara tan tierno gesto) haría uno con lo mejor de M. Ward, pero sobre todo con lo último de su Hold Time que es para llorar.

Photo by: Nich Hance

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1. Mad men yourself es una completa y total genialidad.
2. Necesito con urgencia que alguien me haga la caridad de comprarme una cajita y mandarla como sea vía Bogotá.
3. Qué pena con Warhol, pero esta es la exposición que más quiero ver este mes. Díganme si no son una divinura.
4. Mientras tanto, yo me conformo con hacerme este sombrerito. Así sea para usarlo en un concierto lleno de gente, cuando Juandiego no sepa dónde buscarme a su regreso del baño.
5. No es sólo 'pimp my pc'. Es 'pimp my pc with matryoshkas'. Qué más le pide uno a la vida.
6. Documentales que me quiero ver para no sentirme tan sola en este mundo: volumen I.
7. Cambio el “today” por “this year” y todavía funciona.
8. Sí, son Audrey Hepburn y Grace Kelly en la misma foto. Yo tampoco lo podía creer.
9. También es que así quién no ahorra.
10. Los smoothies, científicamente comprobado, son unas de esas cosas que mejoran cualquier día apestoso.
11. Yo sé que es horrible leer así, pero qué bonito que es el artículo (página 70) de la maravillosa Norah Borges.
12. Tres películas más para el listado de ‘no podré vivir sin verlas’.
13. Encuentro las loncheras más hermosas del universo cuando justo ya no tengo oficina para llevar el almuerzo.
14. La semana pasada llegamos a la casa con la nueva hermana de Nina. Al par de días la muy pendeja ya era un hit en Vimeo.
15. Tom Waits, tan a pesar de su voz, arrulla a cualquiera con esta canción.

Photo by: Perfectbound.

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1. Ojalá todos los mensajes de botellas y señales de humo fueran así.
2. Oh, los picnis. De verdad, yo no los he podido superar.
3. Prueba de lo anterior es que me derrito al ver algo muy de este estilo.
4. Bueno, yo nunca lo había mirado por ese lado. Yo sólo me ofendo mucho y peleo un rato con el televisor por tener que ver semejante descaro.
5. Es lo de siempre. Ni idea qué tal sea, pero es un coctel rosado y ahí me tienen.
6. Recordando a Álvaro Mutis ahora que está tan enfermito y casi tan sin futuro.
7. Al final uno se emboba con cualquier cosa que venga en forma de stickers.
8. Adorable, completa y totalmente.
9. Dos esenciales para todo jardín que se respete ¿Escuchaste?
10. Sí, this ever changing world in which we live in… Paul, cómo nos haces llorar.

Foto vía mi querida Valeria. Sí, cómo quiero yo a la familia Rubio-Duque.

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(Y perdón, perdón por tantas interrupciones)

1. A veces quisiera tener un respiro para acordarme cómo era leer un libro, y claro para saber por fin qué es estar en un club de lectura.
2. Es decir, people like me.
3. Todo tan adorable, taaan Brigitte.
4. O la versión suave de nuestro ya parroquialmente conocido ‘merengón’.
5. Y yo que tengo que recorrer los anticuarios de toda la ciudad para conseguir al menos unita. A este paso voy tener que encargarlas por Etsy, que no son las originales, pero ni modo.
6. He entendido que mi mediocridad en términos de origami no era más que una falta de motivación. Denme uno de estos y ya verán.
7. De verdad, el mantra de mi existencia.
8. Sí, feel the music, en parte porque Modernois se acaba de reinventar.
9. Yo tan apática a la poesía y esta me resultó tan familiar y tan bonita.
10. Ay dios mío, yo así les cocino lo que quieran.
11. Al Rubio lo quiero desde hace años simplemente porque es mi amigo, pero sobre todo por su genialidad para hacer este tipo de cosas.
12. No entiendo cómo le botan a uno una noticia así y luego le dicen que sí, pero que esperen hasta el 2010. Infelices.
13. Y yo que sólo quiero coleccionar libreticas toda mi vida.
14. ¿Todos estaban al tanto? Sí, no es tan buena como la primera, pero al fin y al cabo es Juno y a Juno todos la llevamos en el corazón.

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1. A otros en cambio nos tocó aprendernos el alfabeto con puro Nacho Lee.
2. ¡Es que no habrá nunca nada más perfecto para planear mis semanas!
3. A mi me dijeron talla 16 y zuas yo pendeja que me emocioné.
4. Seis minutos de la mitad de mi infancia.
5. Es que me digan pink y ya estuve lista.
6. Siempre las había visto pero no sabía que eran tan fáciles de hacer.
7. Pero totalmente, sin discusión alguna.
8. Amo todo, pero en especial esto. Si uno así no se siente una diosa, nada más servirá.
9. Alvy Singer es dolorosamente hermoso. La que canta con la Gattas y María Ezquiaga, sacada completa del estadio. Descargarlo, todo un reto personal.
10. Voy a tener hijos sólo para poder disfrazarlos así.
11. Es lo mismo que le voy hacer firmar a M. Ward el día que nos conozcamos.
12. Suponía que era buena, pero no TAN buena. Que Juandiego les cuente cuántas veces la he repetido.

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Inconsciente colectivo

Uno nunca sabrá a ciencia cierta qué hacer con un blog de estos. La gracia está en no dejar que, claro, uno se dé cuenta de eso. Es como fabricar burbujitas de jabón, nadie sabe por qué lo hace, pero es divertido. Así completé yo cinco años ya. Cinco años en los que obvié la pregunta del por qué hago lo que lo hago y lo seguí haciendo, sin ton ni son.

La verdad sea dicha, no creo en ninguna responsabilidad social asumida al hacer un post. No considero que le esté haciendo un favor al planeta. Paranoica Fierita no tiene una sola entrada que le haga un aporte constructivo a la sociedad y no me da vergüenza. Alguien siempre tiene que encargarse de decir que qué zapatos más bonitos.

Esa idea despreocupada que tengo de este cuaderno de mamarrachos y que comparten algunos de mis más viejos- y buenos- amigos digitales, nos llevó a proponer en la próxima versión de Campus Party un panel que rechaza todos los compromisos que le endilgan de entrada a cualquier persona que tenga un blog. Una defensa al cuaderno de retazos. Si el que lee esto, cree en lo mismo, preinscríbase y regálenle su voto a “El blog antes del blogger”. Todavía quedamos algunos que no queremos cambiar el mundo con esta libreta de apuntes llena de oraciones sin terminar.

Photo by: Beth Retro


1. Advertencia: es altamente adictivo y perjudicial para la salud.
2. Llevando las notas de papel a otro nivel.
3. Hoy, mañana, el 20 y el 21, a celebrarlo por lo alto. Que alguien por favor le avise a Mercedes.
4. Y apropósito, un pequeño y hermoso documental para entrar en el mood.
5. Tal cual. Nada que hacer.
6. Una más para hagoloqueseapormigato.
7. Yo así trabajo las horas extras que me digan, de verdad.
8. Nunca serán suficientes converse.
9. O uno los usa así o también se pueden poner como individuales desechables, igualito que como hacen en mi restaurante favorito.
10. Ahí está que Fuguet nunca se pudo olvidar de Caicedo.
11. Las amo todas, pero bueno, ésta en particular.
12. ¡Quiero probarla ya!
13. La editorial del mes pasado en Arcadia y las prioridades ‘culturales’ de este país.
14. Perfecto para nuestros viernes de sushi ¿cierto?
15. A Ingrid Michaelson hay que escucharla toda. Pero el último cd, diosmine, (diría Lala) qué cantidad de canciones más bonitas.

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1. Razones para encargar por fin la polaroid.
2. Juro que pondría uno en cada rincón de mi casa.
3. Pobres mis tías que no encontraron esto antes y nunca pudieron justificar su obsesión por tejerle hasta las patas de la mesa del comedor.
4. Un poquito de colbón con agua y ya está (claro, luego viene el problema a la hora de la mudanza, pero bah).
5. Las adoré de aquí a Plutón.
6. Por ejemplo, las tortas y las galletas de avena es de esas cosas que nunca me han sabido salir bien, pero yo igual sigo intentando.
7. Y bueno, la ayudita nunca está de más.
8. No, no me da vergüenza.
9. Yo claramente los pediría rosados.
10. Creo que la sola historia de Agatha Christie hace todo el artículo.
11. Ay Mad Men, cómo los quiero de verdad.
12. Que sea motivo la noticia de que Fito viene a Rock al Parque para hablar de su adorada nueva canción.

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1. Yo no sé nada de estrellas, pero qué bonito poder tener la colección así tan colgadita y tan deslumbrante.
2. Uf, la de frases que yo mandaría a estampar como favor especial.
3. ¿Podría existir un collar más perfecto?
4. El cartelito de los que, como yo, sólo usamos el celular para llamar al novio cuando el carro se pincha (no, no me da vergüenza, no sé cambiar una llanta).
5. You got me since “shrimp”.
6. Amo la blusa, la sombrilla, el termito, todo. Voy a tener que buscarme una piscina con sol a falta de gloriosos festivales de verano.
7. O también buscarme un marcito así, sin un pero.
8. Dios, la requeté noticia. Al menos mientras consigo alguien que me traiga desde Buenos Aires las ediciones que me faltan.
9. Yo pensaba que era difíciles de hacer, pero ya ves tú que no.
10. Actualizo diariamente los podcasts de la HJCK en mi Itunes, para escucharle este tipo de cosas a Daniel Samper.
11. ¡Voy a inundarle a todos el mail de postales!
12. Para poder usar estos stickers, yo juro que aprendo a hacer mermeladas. (¿No es mermelada -además de pocicle- una palabra muy bonita?)
13. Gracias George Harrison por “Here comes the sun”, pero gracias también por “Give me love”. Pucha canción bonita. Para descargarla, la recomendación de siempre, ir a “Archivo” y “Guardar página como”.
14. Señoras y señores: Nanda.
15. Ellen Page rulea. Sobre todo en Smart people. Imperdible.

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1. Acá es cuando Juandiego aportaría uno tipo “el cereal con leche fría en las mañanas, me da más hambre”.
2. Oh, so classy.
3. También hay días grises, días en los que, pues tal cual.
4. Wow, quién no quisiera tener una bakery así en la esquina de la casa.
5. Por dios, es que ese final ¿viste el final? Y ahora ni modo, así hasta el 2010.
6. Claro, vaya uno a conseguir sábanas así de bonitas, pero bueno, la importante es la idea.
7. Yo lo que no sé es dónde encontrar rosas no fumigadas, si alguien tiene tan valiosa información, que por favor me cuente.
8. Mi querido Jorge Patiño me sigue patrocinando mi obsesión por Zooey Deschanel. Hace poco me contó de su último corto, que además, lo dirige Julia Stiles.
9. Y a propósito de Zooey, qué hit de comercial.
10. No sé cómo, pero estos sillones tienen, tienen que estar en mi sala.
11. Ay, cuánto me hubiera servido en mis épocas de feliz asalariada cuando comía mi triste sánguche al frente de la pantalla del computador.
12. Uno de esos cuentos bonitos que de vez en cuando me pasa Javier para matar mis ratos libres.
13. ¿Me la compras? Por favor, por favor, por favor.
14. Amo a Victoria Bergsman desde Concretes, pero Open Field, pucha si será lindo. Lost & found, mi total favorita.

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Últimamente

Hay días en los que pareciera que tengo la existencia con el botón de pausa activado. Me lleno de risas pendientes mientras respiro con este aire de drama tan Sylvia Plath y tan mío también. Es un dejo de tristeza que me hace sentir de cierta forma más ‘real’. Pero desde que me enfermé en enero, ya ni sé.

Por eso agradezco tanto los buenos ratos. Los que me salvan la semana. Como el viernes pasado que estuvimos con Juandiego en el concierto de Andrés Correa y Xoel López y fuimos eternamente felices. Sobre todo por esa canción nunca grabada que quizá no vuelva a escuchar, aunque sea mi favorita. Al final, esas son las fichas pequeñitas que uno necesita para armar el rompecabezas. Uno busca esos momentos para calentar el corazón a pesar de que “si afuera es la guerra, adentro no hay tregua”.

Y bueno, whatever works para dejar de vez en cuando de hacer tantos buches de aserrín. Para borrar el primer párrafo de este mismo post. Para cerrar los ojos con una sonrisa cuando el día termine y sólo queden los besos de buenas noches, el necio tic en la nariz y el recuerdo de esa vuelta por el parque, llenos los tímpanos de versos, creyéndome como en un video clip.

Ilustration by: Emily Martin


1. Yo sé que mi gata tiene un gen de callejera innegable, pero yo estoy segura que esto sí le gustaría. Así valga 200 dólares y todo.
2. Mi carta favorita, sacada del estadio, es la que le mandan a Chloe el 13.03.08. Aunque bueno, seamos sinceros, todas son adorables.
3. ¿No son muy lindas y muy fáciles de hacer?
4. La música, el color, la idea. Dios ¡es el corto más hermoso ever!
5. Tener una repisa para el té es uno de esos placeres que uno ciertamente debería poder permitirse siempre.
6. ¿Really? Porque yo mando a mis hijas sin pensarlo dos veces. Así me toque hoy mismo quedar embarazada ¿escuchaste?
7. Yo más que nadie sé de la pereza que da pararse a hacer ejercicio, pero hay que hacerle el intento a todo.
8. Wallpapers, nueva edición.
9. Yo quiero a Pete Doherty, cómo no quererlo después con un “The boy look at Johnny”, pero este artículo hay que recortarlo por la persona que lo escribe y bueno, también porque me acuerda un poquito a Lala que siempre ha estado detrás de Pete.
10. Es un hecho, cualquier receta que lleve la palabra blondies, hay que prepararla.
11. Salir con esto a la ciclovía, uy, mata uno de envidia a cualquiera.
12. Con Ricardo Silva no hay pierde. Hoy me estaba actualizando en lecturas viejas y encontré este artículo que hizo sobre Aterciopelados en la Arcadia de Marzo. Qué pena por el link tan trucho, pero ustedes ya entenderán que en Arcadia todavía no han interiorizado el concepto ‘archivo’.
13. ¡Es la máquina de escribir de mis sueños!
14. Este es uno de esos discos que me hicieron la vida el año pasado. No sólo metieron a María Ezquiaga (todos ok con que yo ame a María ¿cierto?), sino también a Javiera Mena que es un sol total. No podría recomendarlo más.

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1. Hay días en los que uno se levanta y de repente ¡zuas! le botan una noticia de estas.
2. Querido niño dios, por favor, por favor.
3. Es tan tierna la idea que si no lo hubiera posteado ya, le insinuaría a Juandiego –como quien no quiere la cosa- que hiciéramos lo mismo.
4. Y lo bonita que es Audrey Tautou. Quisiera poder ver ya, ya su última película.
5. Mi nueva receta estrella, porque qué pena señoras y señores, pero en esta familia, el romerito va con todo.
6. ¿When I was five? Pff, cuando tenía 15 incluso.
7. Una vez más, gracias Martha.
8. Hace unos días salió al aire la nueva página de la Fundación Guillermo Cano. Hay que visitarla al menos para leer una de sus brillantes editoriales.
9. Y en estos días de desempleo y cuentas vacías, ya ves, todo se resume al quality.
10. Elvis es de los pocos afortunados a los que se les ve bien el sombrero, y eso, ya es mucho decir.
11. ¿A mi? ¡brownies!
12. A propósito del día de la madre, en este mundo hay gente suficientemente querida que se toma la molestia de ayudarnos a desempolvar la impresora.
13. Obvio, yo sé, esa es una de las razones porque las que nosotros ya encargamos el nuestro.
14. Wilco es una cosa adorable, especialmente por esta canción. Amo su último álbum, Sky blue sky.

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And just enjoy the show

Son tiempos raros. Ya van tres meses desde que renuncié al periódico y a la sociedad. Dejé de hacer lo que más me gusta hacer para poder conciliar el sueño sin echar mano del jugo de manzana, la valeriana o las pastillas de melatonina. Cambié la dulce agonía de encontrar la nota perfecta por pequeñas acontecimientos domésticos y, salvo contados astericos, lo disfruto.

En las mañanas hago ejercicio. Al medio día ensayo recetas que siempre quedan a dos cucharadas de sal de la perfección. Y en las tardes hago las paces con mi reader. Tengo tiempo para quitarle motas a las chaquetas viejas, para transplantar matas de albahaca, para ir al odontólogo y para ver películas repetidas a la dos de la mañana de un martes cualquiera. En los días buenos, incluso me olvido de que estoy enferma.

Pero luego, claro, me acuerdo de mi humanidad, de mi cuenta bancaria y entonces debo enviar otra hoja de vida, buscar viejos conocidos, decir “te recomiendo si”. Supongo que al final todo se resume a que tienen que haber tareas insípidas que le hagan contrapeso a esos pequeños instantes de felicidad. Trabajos que justifiquen el poder sentarse en una ventana, con una taza de té, a mirar llover durante 45 minutos. La vida sigue, sólo que nadie nos avisó que nos iba a costar tanto crecer.


(Es que hoy es un viernes chiquito)

1. En serio, que se empiecen a preocupar en la Real Academia de la Lengua.
2. ¡Por dios! ¿Viste el de las matriuskas?
3. Lo que haya que hacer para mantener feliz a la gata.
4. El dibujo, en adelanto a su cumpleaños, que le hago en mi cuaderno a mi novio querido. Poner al lado, la huella de mis labios color passion fruit.
5. En estos días, it’s all about the pigs.
6. No nos engañemos, la recetica escrita a mano tiene todo el carisma del mundo.
7. A veces es complicado conseguir buenos cuentos en internet, y a veces no.
8. Sí es posible encontrar mejores formas de procrastinar. Le voy a mandar una carta de amor al señor que se inventó tal brillantez.
9. No hay vajilla más perfecta.
10. Lenka me cautiva toda, toda. Amé el disco completo.
11. Además de que se ven divinos, deben saber buenísimo. Nota al margen ¿no es muy bonita la palabra pocicle? (así le decíamos en Bucaramanga, para sorpresa de algunos)
12. Por favor, cuatro más para la lista: películas que necesito ver.

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1. Una más para la colección de “cuando sea grande y tenga hijos voy a ser una súper mamá”.
2. Y yo que siempre quise saber cómo hacerlos.
3. Me gusta esta receta, en parte porque todo siempre es mejor al horno.
4. Adoro este tributo. Además es descarga libre y ayuda un poco con esta culpa de estar ladroneando todo el tiempo. Zoom por favor a la versión de Sunday morning, un éxito total.
5. Antes que se acabe el año, ¡calendarios imprimibles!
6. Suspiro, suspiro.
7. Yo así trabajo las horas extras que me digan, las que quieran.
8. No sé qué amo más de esta serie. No sé si es a Isabella Rosellini hablando de sexo, si es la maravillosa escenografía o el hecho de que lleve la palabra porno. Como complemento, esta es la entrevista que le hacen en Bust a Isabella en la que se ve completamente encantadora.
9. Ay dios, ¡todos son perfecticos! Hallazgo gracias a Cristina y sus elementos compartidos en google reader.
10. Sí, even me.
11. Esta semana salió la nueva edición de Hermano Cerdo. Recomendada total la entrevista a 9000, no tanto por lo que dice, sino porque bueno, es 9000.
12. Crush total con este comercial.
13. Una de las razones por las que veía sin falta Aliens in America era porque siempre me ayudan a descubrir canciones así de bonitas.
14. Yo, tal cual.

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(Supliendo el hueco que nos dejó la semana de pascua)

1. Como a mi lo calentana no se me quita ni con estropajo, naturalmente la primera me enloquece.
2. Un hogar que se respete siempre deberá tener un lugar para los vinos. Y bueno, también un par de copas para colgarles adornitos.
3. Wired me impresionó con este artículo. Probablemente sea un logro de la Agenda de Conectividad, pero la idea no puede ser mejor.
4. Super Mario Bros, level New York.
5. Este sí, prometo, prometo, que lo hago.
6. ¡Pero en dónde se metieron todos estos años! Vaya uno a saber cuántas veces habiendo perdido dos molares, por falta de rigor, sólo hubo reembolso de uno.
7. No se engañen, really, en el fondo todas queremos ser Amélie Poulain.
8. Un suspiro, por el día en el que yo también lo pueda ver. El apunte rulo de la historia, Ringo una vez más, el beatle olvidado.
9. Y apropósito de Paul, una canción redescubierta (y descargable) gracias a Lala.
10. Es que eso es trampa, porque con pan cualquier cosa.
11. Que se pongan manos a la obra quienes amen los picnis. Recomendación para los que estén en Bogotá, aprovechen para hacerlo en una de las jornadas de Astronomía al Parque que quedan.
12. Martha Stewart y una ayuda para que el mundo sepa que mis libros son mis libros.
13. Eagle vs. Shark es de lejos una de mis películas favoritas. Tan bonita y tan chistosa a la vez. El OST es totalmente increíble, lástima que sea tan difícil de conseguir.
14. Ay, qué ternurita.
15. Motivaciones para no internarme tres horas en el gimnasio y comerme en su lugar, todos los postres del planeta.

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Con sus comentarios a otra parte

El mundo era mejor cuando todos creíamos que los blogs no servían para nada. A nadie le importaba si llenábamos un vacío, si cumplíamos una función. La cosa era simple así como dos + dos es igual a cuatro. Uno sencillamente se prendaba de lo que hubiera por ahí. Uno hacía malabares con los nulos conocimientos de html sólo para poner a un lado los blogs que sagradamente visitaba todos los días. Y claro, uno se enamoraba del primer personaje que supiera pegar medianamente bien tres palabras, sin imaginarse que en un futuro lejano iba a tener que hacerle la comida todas las noches.

Hoy me acordé de eso porque tuve que cambiar el sistema de comentarios que en su momento duré una semana en instalar y que preferí frente al que traía blogger por defecto, porque digamos era la tendencia del mercado. Ahora este Haloscan se llenó de spam y funciona cojo y entonces así no más 1.571 mensajes se irán, como quien baja la llave del inodoro, a un mar de aguas negras. Que me perdonen desde ya todos los que en algún momento pasaron por acá moviendo la manito de lado a lado. Qué falta de visión la de uno.

Photo by: Tiago Ribeiro


1. Cuando sea grande y tenga hijos les voy a hacer una fiesta exactamente así.
2. Y por nada más.
3. Todas y cada una de estas galletas saben más rico con un vaso de leche helada.
4. A pesar de estar en deuda con Buñuel, me gusta imaginármelo haciendo paella y me gusta que me diga cómo la hacía.
5. Ay, si no fuera tan bonita uno la odiaría tanto.
6. Más wallpapers para darle un refresh al escritorio.
7. La silla vacía es una de las mejores noticias que he escuchado en los últimos siete años. Lástima que todavía no quieran ponerle rss.
8. La vida siempre es más fácil al estar así de feliz.
9. Canciones para aprender a silbar, volumen dos.
10. ¡Wow! Quiero todos, todos, los modelos.

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1. Spiderman, las dos caras de la moneda.
2. María Ezquiaga es perfecta en Rosal, pero más perfecta cuando canta sola y canta a Violetica Parra. Es la canción para los que nos salen lumbagos por estar quitando la maleza del jardín.
3. Y hablando de maticas, qué buena idea esta. Eso sí, yo las pondría en la cocina y remplazaría las plantas tradicionales, por aromáticas como romero o menta.
4. Una vez más, ¡qué ternura!
5. Esta semana lo imprimí en varios colores y luego lo plastifiqué. Pueden ser una buena salida de emergencia para un regalo inesperado.
6. Porque claro, ahora con más tareas en la cabeza tocará repetir esto casi como un mantra obligado.
7. Yo es que soy muy fácil, a mi me compra cualquier comercial de coca cola.
8. Queremos más a John Mayer ahora que terminó con J. Aniston, pero con o sin ella esta canción es un éxito total.

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With a little help from my friends

Esta semana Javier estuvo acá, ayer nos vimos con él. Habíamos quedado de encontrarnos a las seis y media y apareció con Juandiego una hora después. El tráfico, se excusan ambos, pero vaya uno a saber qué hicieron en ese lapso. Javier es algo así como mi mejor amigo, lo que mal mirado puede ser una extrañeza si se tiene en cuenta que vive en otro continente y que la última vez que nos vimos fue hace dos años y medio. Pero bueno, yo me conformo creyendo que las infinitas horas que pasamos en gtalk compensan todas esas comidas pendientes.

Actualizamos noticias con la vieja con rulo que es Javier en un restaurante que adoro porque parece la sala de la casa que uno quisiera tener. Juandiego intentó tomar un par de fotos, pero la camarita sólo se porta a la altura en condiciones de extremo sol y el flash es una presión ante la que todavía no estamos dispuestos a ceder. Cuando nos despedimos prometimos as usual un más pronto reencuentro, ya sea en Francia o en mi matrimonio fortuito, ojalá en las dos. Así es la cosa, uno sobrevive de las buenas noticias y las visitas inesperadas. Uno ve brillar más el sol sólo porque desde Lyon traen regalos que engordan la colección de cuadernos y libreticas.


1. Jorge Drexler hace mucho, mucho tiempo en este programa que es un hit (qué impresión lo estudiante universitario que se veía). Por favor que alguien le diga que ya estuvo bueno todo el tema de la paternidad y que ya es hora de sacar un disco nuevo.
2. Adoro a Miguel Ángel Rojas y adoro Elton John, esta por ende no podría ser una mejor noticia.
3. ¡Es el escritorio más hermoso que he visto en mi entera existencia!
4. El CIA network es uno de mis favoritos en youtube, sobretodo porque se toman la molestia de enseñarme a decorar cupcakes.
5. Y claro, todos sabemos que los cupcakes curan cualquier mal.
6. Esta canción de Isobel Campbell le pinta un arcoíris a un día con granizada. Para bajarla, la recomendación es la de siempre, ir a “Archivo” y “Guardar página como”.
7. Más íconos para el escritorio. Cómo no querer las Moleskine.
8. Lo mejor del artículo son los recuadros. El de los cocodrilos albinos, jo-ya.
9. Y como este es mi libro de recortes, mi cuaderno de recuerdos, esta semana voy a pegar en la mitad de una estrellita rosada dibujada con crayola los dos recordatorios del día de mi santo, del cariño de mis amigos.

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Under control

Desde que publico los scrapbooks me obligo a hacer, además de ese, otro post semanal. Quisiera decir que se trata de mi doméstico taller gramatical, pero tengo que admitir que el compromiso obedece a un tema meramente estético. No soporto ver dos scrapbooks seguidos, me agarra la de control freak y siento que el blog necesita párrafos repolludos y fotos rectangulares que me hagan única e irrepetible.

El problema está en que claro el asunto de la prosa ya no se me da como antes y entonces por tener una entrada con puntos seguidos termino haciendo esto, escribiendo acerca de que no sé escribir. Cuando era irresponsable y soltera hacerlo era tan fácil como comerse de un tajo una Hershey’s de cookies‘n’cream, pero bueno, uno tiene que hacer lo que tiene que hacer. Por ahora habrá que seguir con esta plana de vocales, aunque sea para aprender a gastar menos de una hora en dos párrafos que al final no dicen nada.


1. Con tantas celebraciones cerca, la mía en la punta de la nariz, adoradas estas free invitations para quienes no tengan un chicuelo diseñador.
2. A propósito del 13 de marzo y de cumpleaños felices, este programa de radio viejito pero brillante. Además de adorar la sección que hace Liniers, me gusta escuchar cómo Fito solito puede salvar una entrevista.
3. Y hablando también de Liniers esta foto que lo deja a uno con la manito en el pecho y una sonrisa de medio lado de la pura dulzura.
4. El cojín de la primera cita. O en su defecto de cuando se va la luz.
5. Synecdoche, New York está más allá del ‘me gustó’. No recuerdo una película que me hubiera movido tantos cables acá adentro. En serio, la masterpiece de Charlie Kaufman.
6. De la misma Synecdoche la canción que hace Jon Brion. Acá está completa, pero de corazón, hay que escucharla por primera vez en la película.
7. Cambiar los wallpapers es como sentir que se tiene un computador nuevo. Recomendación para estos: abrir la imagen en un explorador tipo Firefox y desde allí “establecer como fondo”. Luego configurar el fondo de escritorio como “mosaico” o “tile” y listo.
8. Una vez más, el dilema con las emisoras colombianas.

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La cena

No hay libro bueno que emocione más que el encontrado en una feria de saldos. Con el corazón brincando por dentro, uno lo coge como si nada, como haciéndose el pendejo y luego ya pagado y con un pie fuera de la librería, lo único que queda es sentirse Cristóbal Colón.

Así me pasó con La palabra mágica, un total tesoro porque es, digamos, el scrapbook de Augusto Monterroso. Una mezcla de cuentos, homenajes a escritores olvidados y editoriales. Como es un libro difícil de conseguir, pero más que todo porque uno de sus cuentos me conmovió de la ternura hoy lo fusilo acá abajo para el goce y disfrute de los que confiaron en que este blog, todavía no se había acabado.

Tuve un sueño. Estábamos en París participando en el Congreso Mundial de Escritores. Después de la última sesión, el 5 de junio, Alfredo Bryce Echenique nos había invitado a cenar en su departamento de 8 bis, 2o. piso izquierda, rue Amyot, a Julio Ramón Ribeyro, Miguel Rojas-Mix, Franz Kafka, Bárbara Jacobs y yo. Como en cualquier gran ciudad, en París hay calles difíciles de encontrar; pero la rue Amyot es fácil si uno baja en la estación Monge del Metro y después, como puede, pregunta por la rue Amyot.

A las diez de la noche, todavía con sol, nos encontrábamos ya todos reuniones, menos Franz, quien había dicho que antes de llegar pasaría a recoger una tortuga que deseaba obsequiarme en recuerdo de la rapidez con que el Congreso se había desarrollado.

Como a las once y cuarto telefoneó para decir que ese hallaba en la estación Saint Germain de Prés y preguntó si Monge era hacia Fort d’Aubervulliers o hacia Mairie d’Ivry. Añadió que pensándolo bien hubiera sido mejor usar un taxi. A las doce llamó nuevamente para informar que ya había salido de Monge, pero que antes tomó la salida equivocada y que había tenido que subir 93 escalones para encontrarse al final con que las puertas de hierro plegadizas que dan a la calle Navarre estaban cerradas desde las ocho y treinta, pero que había desandado el camino para salir por la escalera eléctrica y que ya venía con la tortuga, a la que estaba dando agua en un café, a tres cuadras de nosotros. Nosotros bebíamos vino, whisky, coca cola y perrier.

A la una llamó para pedir que lo disculpáramos, que había estado tocando en el número 8 y que nadie había abierto, que el teléfono del que hablaba estaba a una cuadra y que ya se había dado cuenta de que el número de la casa no era el 8 sino el 8 bis.

A las dos sonó el timbre de la puerta. El vecino de Bryce, que vive en el mismo 2o. piso, derecha, no izquierda, dijo en bata y con cierta alarma que hacía unos minutos un señor había tocado insistentemente en su departamento; que cuando por fin le abrió, ese señor, apenado sin duda por su equivocación y por haberlo hecho levantar, inventó que en la calle tenía una tortuga; que había dicho que iba por ella, y que si lo conocíamos.

Photo by: Irene Suchocki


(Hoy más gordito en compensación a la ausencia de la semana pasada)

1. Me encanta pensar que con tres ingredientes se puede salvar una jornada de trabajo que estaba destinada a ser pasada con galletas rancias y agua azucarada.
2. Jan von Holleben me conquista toda con su Dreams of flying.
3. Una más para imprimir, recortar y pegar, esta vez en la cabecera de la cama.
4. Pago por ver las disertaciones finales de este curso.
5. Really, aint doin shit.
6. Lo que sea que haya que hacer para parecerse al menos al mugre en la uña de Audrey.
7. Seal, me perdonarán los puristas, le da tres vueltas a Sam Cooke con su versión de A change is gonna come que hay que escuchar con el volumen muy, muy alto.
8. La inteligente editorial de Arcadia del mes de febrero que de nuevo habla del reto del periodismo en la era internet. Irónicamente la página de Arcadia, es un desastre.
9. También de la Arcadia de febrero la agonía del pobre Museo Nacional. Lo mejor de este artículo es el recuadro incluido en la edición impresa acerca de las otras posibilidades de ampliación. ¿Cómo era que decía la editorial?
10. Martha siempre estará en mi corazón y en mi cocina.
11. Oh dios ¡son un sueño!
12. La canción más bonita de Hello Seahorse! Su cd más nuevo, que ya es viejo, es bastante impecable.

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¿A people person?

Uno se gasta la existencia conquistando espacios. Tratando de hacerse a una silla en el bus. Convenciendo al diseñador de que le baje a esa foto para meter 300 caracteres más. Siendo la primera en llevar la bicicleta a esa nueva rejilla que pusieron en el parqueadero. Peleando con Juandiego en la madrugada para que me devuelva la cobija y con la gata para que no me saque de la cama.

Por esa manía de marcar territorio es que hay días en que soy un verdadero triunfo contra la dulzura. Todo lo hago por el solo hecho de poder ponerle una banderita con mi inicial a un par de centímetros. No hay caso, con este mundo tan mezquino y tan retador uno tiene que gastar la existencia conquistando espacios para volverse, de cierta forma, inolvidable.


1. Siempre es bueno saber que los presidentes dicen groserías diferentes a “si lo veo le parto la cara marica”.
2. La tabla para rediseñar, imprimir y pegar al costado de mi nevera.
3. Lo que pasa conmigo es que siempre tendré una debilidad por los grandes periodistas.
4. La imagen mental que me hago de la Holly Golightly del libro de Capote (Audrey Hepburn es perfecta en la película) es exactamente así.
5. En serio Penguin debe ser la mejor editorial del mundo para preocuparse por enmendar el único error que tiene Harry Potter.
6. Estoy muy obsesionada con She & Him. Los conocí por este video que me hace venir de a poquitos con sólo ver a M. Ward acercarse así al micrófono con la guitarra y esa cara de soy lo más. Zooey además ha actuado en una cantidad de cosas bonitas, mi favorita total obviamente es la de Weeds. El disco completo es increíble.
7. A esta foto sólo hay que verla y ponerle estrellita, para qué decir más.
8. Yo todavía no termino el único libro que tengo de Doris Lessing, pero esta entrada de Javier me conmovió totalmente. A veces quisiera que la Nina fuera así de juiciosa. A veces quisiera también tener ese libro.

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1. Sigo encontrando asideros para mis nostálgicas manías. No sé si esos libros son buenos, pero los quiero todos.
2. La crónica de Daniel Samper después de las liberaciones de la semana pasada. Ya nada lo sorprende a uno.
3. A pesar de no celebrar San Valentín esta nota es un hit.
4. Un thought of the day que justifica cualquier riesgo.
5. El proyecto del fin de semana para los padres de familia dedicados.
6. Me encanta que hayan usado la foto de Betty Draper que es una hembra total.
7. No sé si es más bonito el video o la canción. El nuevo álbum de Lissa Hannigan (que antes acompañaba a Damien Rice) me recuerda a Mercedes que pasa su vida tejiendo.
8. Siempre he tenido la duda de si las almohadas de plumas se revientan así.

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Cold turkey

Uno sabe que ha perdido toda esperanza cuando empieza a ir al homeópata. Pero qué más da, yo que vivo de dolor en dolor y de pastilla en pastilla sin ver que la cosa mejore, tuve que ceder. Eso sí, hubiera querido que antes de ir a la primera consulta alguien me hubiera avisado que me iban a quitar de golpe todas mis droguitas para remplazarlas por unas gotas que en las noches me dejan la boca oliendo a aguardiente.

Fue como si de la noche a la mañana me hubieran prohibido ponerle tildes a las esdrújulas. Yo que podría gastar la existencia coleccionando pastilleros de colores, me tuve que quedar sin el metacarbomol para cuando me excedo corriendo. Sin omeprazol para cuando quiero tomar jugo de naranja en ayunas. Sin naproxeno para la migraña. Sin sinutab para la sinusitis. Sin pharmaton para levantarme de la cama. Yo que creía controlar mejor mi vida sólo por saber que tengo la posibilidad de automedicarme, me tuve que hacer la pendeja.

A eso habrá que sumarle que, después de haber visto no sé por cuántos años ER y de adorar semana tras semana a mi querido House, tengo que lidiar con el hecho de que me duele sistemáticamente la cabeza porque hace unos años fui infeliz. Porque mis dos hemisferios no están a la par o qué se yo. El caso es que desde hace 15 días me vengo traicionando. Desde hace 15 días, qué desgracia, me parezco a Uribe. Desde hace 15 días, vaya uno a saber por qué, no me volvió a doler nada.


1. La noticia más bonita para abrir el año. Me derrito de la ternura al imaginármelos empacando flotadores y colchoncitos inflables.
2. Dios, quiero hacerlos todos y colgarlos en mi pared.
3. El lego, en su versión adulta.
4. Después de ver este video amanecer en la cama no es lo mismo. La canción completa acá.
5. Y para no dejar de lado la noticia de la semana, un comentario que no envejece. He tratado de buscar el link de Wired, pero imposible.

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Atropellado dancing

Nunca me voy a acostumbrar a estar en una junta directiva. He tratado de entender palabras como pyg, activos, pasivos o patrimonio, pero al final termino inventando nuevas figuras geométricas en mi cuaderno durante tres horas. Tampoco he aprendido, como el resto, a dejar el corazón en la puerta, así como se dejan los zapatos cuando está recién lavada la alfombra de mi casa. Pero al final eso es lo de menos. El problema de las juntas directivas es que uno sale con la certeza de que el periódico que soñamos, no es el periódico que paga las cuentas.

Por eso es que a escondidas todos eventualmente aprendemos a hacer trampa. Le empeñamos el alma al diablo para hacer artículos que nos honren el oficio, que nos dejen dormir tranquilos. Pocos se imaginan cómo la tinta recién impresa nos huele diferente a los que sabemos cuánto cuesta cada página, cuánto se sufre cada cierre. A veces creo que la vida era más sencilla cuando sobre los hombros no pesaba la ética y sustento de toda la publicación. Cuando uno era un escribidor más.


(En adelante, la nueva costumbre de los viernes)

1. Una razón más para querer a The Big Bang Theory que todas las semanas me da motivos para preferir que mis hijos sean geeks y no rock stars.
2. El divino comercial que dirigió Sofía Coppola con Briggite Bardot cantando al fondo. La canción completa acá.
3. Los cupcakes más fotogénicos ever, con recetario incluido.
4. La noticia de tres nuevos cuentos de Cortázar tristemente inalcanzables.
5. El infaltable “thought of the day” de Indie Rocket.
6. La crítica de Carolina Sanín al embuste de que hablamos el mejor español del mundo.
7. El no rotundo a la muerte de la polaroid.
8. Y, la foto de Rodney Smith que dan ganas de tener un Fiat 500.

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Operación avestruz

Pasado mañana estaremos en Cartagena. Para Juandiego el viaje son unas vacaciones merecidas, para mi es un pequeño ¡urra! a todos los problemas sin resolver. Al final uno se va no sólo para conocer nuevos lugares, sino para no tener que contestar el celular en una semana. Qué le vamos a hacer, en esta sucursal, eso, más un roomservice de 24 horas y un paquete de porno ilimitado, es el paraíso.

Me llevo el computador, pero prometo no ver gmail. Es sólo que las ganas de descargar el season openning de Lost no las aguanto hasta el 27. Además, esperaría yo que la vista me inspirara algún post memorable. Una contribución a la certeza de que los blogs no se acaban, de que twitter no los va a matar.

En privado y pasito, se sabe que los viajes son también el punto de quiebre que se busca sin así quererlo. La excusa para reafirmar creencias. Para llegar prefiriendo la carne y no el pescado, para saber que es mejor una hoja de vida reenviada y no un trabajo angustiante. En dos días cuando esté con mi sombrerito rojo y con la arena fastidiándome en las sandalias voy a entender que si el viaje no aparecía, me lo iba a tener que inventar en el patio de mi casa.

Actualizaciones

Yo sé que parece, pero este blog no está muerto. Pasa que siempre hay algo más urgente por hacer, siempre hay un artículo por terminar, un libro por leer, una falda por remendar. Lo típico, todos nos llenamos de listas en block de notas que se quedan sin tachar, todos lloramos con jabón en los ojos.

En estos meses de ostracismo y abandono selectivo he logrado empatar algunos colores en el cubo y también cansada de todo he querido tener una vajilla extra para estrellarla contra la pared. Pequeñas batallas personales que me mantienen acá. Pero el tema es que este no blog no está muerto, por si acaso ahí está twitter, que no es mucho, pero es algo.

Home, as we know it

Con mi viejo trabajo no había opción, el me dejaba a mi o yo lo dejaba a él. Superé el hacer tanto tema flojo, pero nunca la obsesión por los horarios, la productividad y la vigilancia de mi jefe que pasaba por mi escritorio para asegurarse de que estuviera al frente de una página de word. Quizás por eso fue tan fácil tomar la decisión de irme para la otra revista. El “trabajar en casa” me compró. Qué felicidad no tener que volver a usar despertador o hacer en mi cama la siesta que a veces tenía lugar en el baño de la oficina. Luego me di cuenta de que así como no es fácil tener jefes fachos, oh dios, cómo le hace uno de anarquista para organizarse.

El plan, imaginaba yo, era simple. Con la mitad de carga laboral, la idea era levantarme temprano para hacer ejercicio, disfrutar por fin de almuerzos inolvidables (porque nada como el sabor de hogar), cuidar el jardín, mantener este cuaderno de notas al día y, los días que me fuera bien, hornear y coser. En la práctica, el plan se convirtió en madrugadas de diez de la mañana y entrenamientos de cinco horas diarias para el mundial de procrastinación. Las seis de la tarde me agarraban sin bañarme y el fin de mes con artículos atrasados. Seriously, mi fuerza de voluntad no le alcanza ni a un sea monkey.

En el cambio, además, he perdido pequeños placeres como el de escuchar música en el bus a la siete de la mañana cuando la ciudad apenas se está levantando o llegar temprano a la oficina y sentirme, por ese solo hecho, la mujer más completa de la tierra. Unas por otras, diría mi abuela, eso es lo que me gano por poder andar en crocs de sol a sol. Seguro, muy a pesar de todo, no volvería a mi viejo oficio ni porque me ofrezcan ponerme debajo de mi escritorio una de esas neveritas llenas de comida.

Mi amigo Javier, que para cuando yo abro los ojos ya se he leído un libro, escrito dos artículos y tiene hecho el almuerzo, trata de ser, de cuando en cuando, mi coach espiritual. Yo avanzo con pasos minúsculos como si fuera un vulgar alcohólico, pero al menos ya tengo mis deberes al día. Claro, el jardín sigue muerto y todavía almuerzo horrendos sánduches de atún, pero esos serán logros de la segunda etapa. Ya los mantendremos informados.

Solsticio de vacaciones

El viaje fue todo lo que esperábamos plus unos bonus track que no estaban en los planes. Contrariando a Héctor Abad, el viaje empezó antes de irnos, pero terminó una semana después de que llegamos. Tiempo necesario para deshacer la maleta y archivar en orden alfabetico en la biblioteca de mi cabeza cada uno de los 18 días que estuvimos lejos.

La Paloma fue ese lugar tranquilo al que ahora entiendo, sólo Drexler pudo haberle hecho una canción. Fue el lugar donde la habitación tenía una vista tan de mentiras que había pellizcarse los cachetes para creerla. Ese escondite donde por fin celebré un cumpleaños sin llamadas fallidas, sin regalos frustrados o tortas insípidas. Cabo Polonio en cambio fue la playa que no me dejó ver los leones marinos y que me devolvió un novio enfermo a la orilla de una carretera que parecía estar más o menos en medio de la nada.

Llegamos a Buenos Aires por ese río no tan de plata y sí muy café con leche como ahora supongo deben ser todos los ríos del mundo. Dormí sonriente de pensar que habíamos logrado lo que hacía 24 horas en Uruguay parecía imposible, pero al levantarme me di cuenta que habíamos vuelto a esa carretera olvidada cuya única salida en ese momento era el hospital más cercano.

Los siguientes tres días en lugar de museos y tiendas traté de ubicar el Farmacity más cercano y el restaurante donde vendieran puré de papa y zapallo fresco. Tomaba fotos que de vuelta al Hostal le mostraba a un novio al que le pesaba la cuchara y en secreto pedía la intervención de todos los santos que tuve que conocer para hacer la primera comunión. Todavía no sé a cuál le debo agradecer ese almuerzo en el que mientras la policía se llevaba a los chefs del restaurante y Juandiego vomitaba en el baño, valga aclarar hechos inconexos, Mer pensó que quizás sus papás nos podrían ayudar.

Y bueno, de ahí fast forward a la escena en la que a la mamá de Mer se le iluminan los ojos como se le iluminan a Gregory House cuando descubre por fin qué es lo que tiene el paciente. Fast Forward a cuando me dice desde Adrogué que la droga mágica es la misma que aparece en esa canción que le había escuchado a Fito, ocho días antes, en el teatro Solis. Así me agarró la pascua, buscando a las nueve de la noche por toda Florida un decadrón y pidiéndole a la niña del mostrador un curso rápido de inyectología.

Cuando Juandiego ya pudo pararse solo y luego tomarme de la mano al caminar entendí que así me gustaba más la ciudad. Cuatro doctores y dos hospitales después respiré satisfecha y me di cuenta de que por esos días fui tan adulta como esas personas que en las mañanas toman café, leen el periódico y pagan siempre a tiempo las tarjetas de crédito. Espero nunca tener que volver encontrarme con ese álter ego.

Mientras termino este post tan largo, tan personal y tan falto de prosa como la vida misma, trato de no aburrirme con tantas cosas, de levantarme más temprano, comer menos dulce y ver cómo le voy a hacer ahora que al parecer pasaré de empleada a empleadora precoz. Mientras termino este post escucho Ximena Sariñana y pongo un punto final cuando Juandiego aparece en la puerta con la bandeja de la comida.

Y yo ya no estoy aquí, yo voy a camino a La Paloma

Hace un año con el corazón chiquito le hice prometer a Juandiego que mi próximo cumpleaños lo celebrábamos en otro lado y acto seguido nos olvidamos del tema como quien se olvida del cumpleaños de la mamá. El episodio volvió a mi cabeza la semana pasada mientras arreglaba los papeles de lo que hoy es nuestro love trip y me alegré al darme cuenta de que, aunque inconscientemente, estoy lista para empezar un ciclo de reparación de promesas perdidas. Esa debe ser la razón por la que mis lágrimas, muy a pesar de los hechos recientes no han sido más de tres. Aún cuando sé que a la vuelta me va a tocar remar el amazonas.

Es así que no siendo más por el momento, nos veremos una vez más en veinte días, cuando ya pueda contar cómo estuvo Fito en Montevideo, qué “recuerdo de campo y mar” nos llevamos de La Paloma y cómo fue cruzar el Rio de la Plata para llegar, con tres años de retraso, al Buenos Aires querido.

Hora Local

La historia del rock nacional, hecha con las uñas, parece dejar ver sólo algunas de las caras que perduraron en la radio a la vez que nos oculta otras que quedan a la vista únicamente de quienes se esfuerzan en escarbar. Los resultados de esta búsqueda quizás son pocos pero valiosos, entre ellos se cuenta Hora Local la banda bogotana enraizada en el muy popero año 87 que nos recuerda, con guitarras un poco desafinadas, que también existieron y que muchos de los ladrillos que construyen hoy el rock colombiano, los pusieron ellos.

La carne de esa propuesta, se nota hoy, fue siempre carne de primera. Ahí estaban, espero no se me escape ninguno, Gonzalo de Sagarmínaga, Luis Uriza, Ricardo Jaramillo (entre otras, codirector de la díscola Orquesta Filarmónica de Bogotá), Andrés Rojas, Karl Troller, Pedro Roda, Nicolás Uribe y claro Eduardo Arias antes de que Soho lo pusiera a blanquearse los dientes.

Ya va a ser un año desde que sacaron la compilación de sus ‘greatest hits’ y me tomó casi el mismo tiempo escribir sobre ese trabajo, porque Hora Local es como el agua del Distrito por estos días: hay que dejarla ‘asentarse’ para tomar la parte buena. Una vez consumido ese líquido potable lo primero que se me viene a la cabeza es que Hora Loca antes que nada suena a Bogotá. A la Bogotá de verdad en la que se coge bus todos los días, se baja a Patio Bonito a hacer mercado y en la que se-quiere-se-odia a Chapinero.

La banda suena a lo que nadie quiere escuchar, al circo que es este país y esta ciudad. Es tal cual lo que dijo en su momento Carlos Solano “como si The Clash hubiese nacido detrás de la Iglesia de Lourdes”. Seguramente otros ya hicieron lo mismo y de pronto hasta salieron mejor librados, pero uno quiere a Hora Local porque sabe que ellos se atrevieron a hacerlo primero. Por eso y porque no les da pena meterse con Uribe.

Como valor agregado, Soluciones para todo menos para los problemas, la recopilación del año pasado, tiene un segundo disco que a manera de homenaje hacen De Lux Club, la Orquesta Sinfónica de Chapinero, Pornomotora, Telebolitos, el odiado Odio a Botero y otros tantos. Sin embargo, los highlights de ese segundo cd se lo llevan Las malas amistadas, Aterciopelados y Carlos Vives que con el cover de Londres despistó a varios y nos recordó a otros cómo era que se hacían las cosas en los tiempos de La Tele.

Lista, para el mercado

Mis habilidades en la cocina nunca han ido más allá de las mismas quince recetas. De repente una uvita más allí, un jamoncito diferente acá, pero siempre las mismas quince. La mitad ni siquiera tienen mucho mérito porque son heredadas de la forma en la que se hereda un apellido o un lunar, es decir sin pedirlo. Al final si a uno lo sentaron en un mesón desde los dos años viendo preparar comida tras comida, es sólo cuestión de tener la capacidad de coger una cuchara y ya la cosa sale por inercia.

Todo esto va a que aunque nunca intento una más de esas quince recetas, a que aunque jamás se me pasaría por la cabeza hacer una comida de más de seis opciones o intentar esferificar un mousse, la ida al supermercado fácilmente me hace el día. Buscar lo que necesito es lo que deja que valga la pena la segunda parte.

He tratado sin éxito explicar la emoción de hacer la lista en casa con cuidado y tacharla cuando encuentro cada una de las cosas. De que alguien entienda la felicidad que resulta siendo encontrar un whiskas de salmón, cambiar la marca de las galletas o acercarme con mi carrito al deli y pedir tantos gramos de ese queso colfrance confiando en que hará más ricos los sánduches. He tratado y es perdido, estoy sola en mundo.

Sin embargo, yo sigo ahí juiciosa en Carulla cada quince días, comprando como si fuera la última vez. Tomándome mi tiempo y comiendo antes de llegar para luego no antojarme de todo y dañar lo que ya está planeado. Hasta me pondría mis crocs rosados si no me los escondieran cada que salgo. No puedo ser más pro, si esto fuera un deporte, yo sería campeona olímpica. Por eso mi espanto cuando a mi vecina le traen el mercado a domicilioy se pierde la muy bruta del placer que es buscar cuál de todas las clases de maíz enlatado es que la que tiene menos calorías.

Un mundo de frases cortas

Es que desde hace unos meses también se nos dio por twittear.

Nobody writes them like they used to

Quito las telarañas mientras reconozco lo que fuera durante un tiempo mi rincón favorito. Siempre hay algo que contar, pero a veces pareciera que se me olvidó cómo hacerlo aun cuando mi vida se haya vuelto un yellow submarine.

Soy feliz con mi nuevo trabajo, con el viaje, con Juandiego y con la Nina. Trato de volver a cogerle cariño al botón de publicar ahora que ya no me urge un despertador para levantarme y mis lecturas están al día. Debe ser que de cuando en cuando necesito también un lugar donde pueda escribir sin una entradilla y usando gerundios.

Rockin' around the christmas tree

Una breve interrupción a este silencio sostenido, para decirles que Juandiego, la Nina y yo les deseamos una feliz navidad y un feliz año nuevo (insertar acá la imagen mental de los tres en el sillón, arbolito atrás, que ninguno se quiso tomar). Las cosas, para ya y para luego pintan bonito. Como todos los años, el propósito para el 2008 será desenpolvar esto.

La pluma militante

Como la mayoría de buenos libros que desfilaron ante mis ojos, La canción del verdugo fue, una vez más, la herencia de mi abuelo. Aunque fue una herencia a escondidas, (el pobre nunca pudo con el hecho de que mi a edad leyera sobre alguien como Gilmore) estoy convencida de que si hubiera estado hace unos días cuando fue la muerte de Mailer me hubiera obligado a leerlo de nuevo.

Esa especie de homenaje particular, ese ritual en el que caía cada que un escritor salía con obituario, me doy cuenta ahora, era sólo una justificación a su manía de releer libros. Me acordé de esto porque recién Radar hizo un recuento de declaraciones del escritor norteamericano y después de leerlas en lo único que pude pensar fue en dónde dejé el libro del asesino. El artículo completo está acá. Una parte fusilada abajito no más.

Por Norman Mailer

FBI: Creo que mucha gente necesita al FBI para mantenerse cuerda. Es decir, si uno quiere ser profundamente religioso –convertirse en santo, por ejemplo– uno debe arriesgarse a la locura; pero si uno, en cambio, desea huir de la locura, un método adecuado es unirse a una religión organizada. El FBI es una religión organizada.

Orgasmo: No existe sexo en gran escala si no se atraviesa un momento apocalíptico. Williams Burroughs cambió el curso de la literatura norteamericana con una sola frase. Dijo: “Vi a Dios en mi ano durante el relámpago de la lámpara del flash del orgasmo”. (Es la primera frase de El almuerzo desnudo). Se trata de una frase increíble: surgió a finales de la época de Eisenhower, se imprimió cerca de 1959 en el Big Table de Chicago. Recuerdo que la leí y pensé: “No puedo creer que acabo de leer esas palabras.” No sé decirle la cantidad de tabúes que violaban. En primer lugar, no se suponía que se podía conectar a Dios con el sexo. En segundo lugar, nunca se hablaba del ano y evidentemente no en relación con el sexo. Y si lo hacías, eras la forma más baja del pervertido. En tercer lugar, la observación era obviamente homosexual. En esos días no había costumbre de ver tales cosas impresas. Y en cuarto lugar, había allí un feo matiz tecnológico: ¿por qué tuvo que incorporar una lámpara de flash? ¿De qué naturaleza era ese orgasmo? Por primera vez alguien hablaba de la naturaleza interior del orgasmo.

La novela: El propósito último del arte es intensificar y exacerbar la conciencia moral de la gente. Pienso, en particular, que la novela es, cuando es buena, la forma más moral de las artes, porque es la más inmediata, la más insoportable, si usted quiere. La más inescapable. La novela nos cambia la vida. Ha habido, por ejemplo, matrimonios disueltos porque alguno de los dos leyó una novela y llegó a la conclusión de que la vida del personaje del libro era más interesante que la suya propia. Es doloroso leer una buena novela. Por eso hay pocos que lo hagan.

La parte de adelante

Dejarme seducir por un libro de portada deslumbrante me ha llevado a conocer las mayores vergüenzas de la literatura (así como salir con niños lindos me ha significado andar con los peores patanes) pero con todo, son esos mismos los que conservo cuando voy a un trueque. Otras veces en cambio mi manía da resultados. De ahí que sin referencia previa diera con el enmascarado de Mantra o la falda de pliegues perfectos de Tokio blues.

No creo que haya necesidad de decir que pesa más la obra que la forma, que es más bien obvio, pero el día que pude empezar a costearme libros de páginas bien agarraditas entendí que la pasta dura y el diseño de la cara, también contaban. Me gusta, por ejemplo, pasar y ver encima de la mesa de noche la dona gigante de Las películas de mi vida. Ahí recostadita es como el encuadre ideal para una foto.

Por eso mismo quiero bastante a Punto de Lectura, por tomarse la molestia de que un libro barato tenga además buena pinta. Quizás no ocurra con toda la colección, pero lo logran bastante bien. Nada más impersonal que esos libros que parecen el tomo de una enciclopedia cualquiera. Para la muestra ahí está la nueva serie de autores colombianos de El Tiempo. “Ya sé, pongamos la foto del escritor en la portada”. Genios.

Creí en algún momento que era la única que se acercaba a una repisa cuando veía una ilustración adorable, un juego de colores diferente o una foto que lo dijera todo. Escondí con un poco de vergüenza mi convicción de que las cosas casi siempre entran por los ojos hasta que vi esto y esto y entonces una parte del planeta se redimió junto a mí. Supongo que es al tiempo una especie de permiso para seguir en las mismas. En parte porque ahora ya no tengo razón para andar detrás de los patanes.

Goodbye blue brick road

Si pudiera de un tajo cortar la parte esa que dice que nací donde nací. Si pudiera cambiar del registro que fue Bucaramanga mi cuna, sería feliz. Pasé por el colegio sin pena ni gloria, leía a escondidas y escuchaba vallenato en sociedad. He llegado a pensar que no es la ciudad, es la gente, por eso siempre desarrollé una propensión mayor a tener amigos imaginarios y ya luego crecidita a hablarle a las matas.

Rescaté lo poco valioso y sin culpa me desligué de todo lo que implicaba la ciudad cuando me fui. Como nunca me empezó a fastidiar todo lo que hice sin querer, todos los amigos que tuve sin sentirlo. El no verlos nunca más, es una de las campañas que me quita el sueño. Que facebook me haya enfrentado cara a cara con esa realidad me hace odiarlo más que a la misma Bucaramanga.

Pero ahí está que me encontraron varios y a otros en cambio les hice la cacería. Me di gusto al ver a la imbécil esa igual de bruta, la espié diariamente, me volví a sentir tal cual como en el colegio y tal cual me quedé sin vida. Para mi defensa, nunca fui vampiro, jamás mandé una invitación, ni tuve acuario, galaxia o jardín. Por eso yo sigo el ejemplo y como un campaña no pedida, mi facebook, no longer exists. Mejor me quedo con lo de siempre y que me perdonen los amigos a los que les olvide el cumpleaños, pero es que mi rutina de procrastinación ya no aguantaba un ‘friend’ más.

Dilbert goes green

Otro día de políticas empresariales con la pobre bandeja de entrada de mi outlook como testigo. Cuánto quisiera que al menos tuvieran misericordia con las salas de redacción. Será demasiado pedir el bloqueo de correos (siempre mal redactados) llenos de lugares comunes y saturados de pluralismo tipo "saquemos el mejor provecho a nuestros recursos", "recomendamos un manejo eficiente de programas como el mesenger" o "los esperamos este viernes en la sala de juntas para celebrar el cumpleaños de".

Pero no hay de otra, de eso comemos mi gata y yo. De eso vive la tarjeta, la vitrina, los conciertos, los libros, el maquillaje y mi ahora pink flamingo computador. Qué más puedo hacer, si por recibir a las nueve de la mañana obras de arte como la siguiente es que puedo darme el lujo en la noche de que mi sánduche, además de mozzarella, lleve roquefort.

“La idea es Empezar a hacer un buen uso de la impresora, ya que siendo enteramente sinceros no hemos tenido el cuidado que se debe tener con el papel. Puede que todo lo que escriba suene a regaño o a pereque, pero créanme que no es solo por el hecho de evitar el consumo de tinta innecesario sino por un cuidado con nuestro medio ambiente y tanto bosque que día a día talan en todo el mundo solo para sacar nuestras hojas, y si no tenemos cuidado creo que no nos espera un futuro muy agradable a nosotros y a los hijos que tenemos o tendremos en un futuro.”*

Dios bendiga los departamentos administrativos.

*(sic)